Frogwares presenta una propuesta que abandona la investigación abierta para adoptar el survival horror clásico. Ambientado en una Arkham anegada por aguas sobrenaturales, el título combina gestión de recursos, combate táctico y una atmósfera lovecraftiana densa.

Después de años dedicados a la investigación detectivesca dentro del universo lovecraftiano, el estudio ucraniano Frogwares decide virar hacia el terror de supervivencia puro. La ciudad de Arkham, antes escenario de pesquisas policiales, se transforma ahora en un laberinto anegado donde cada movimiento exige cautela. El cambio de género resulta arriesgado, pero la ejecución demuestra un entendimiento profundo de los pilares que sostienen al horror de supervivencia.
La obra abraza sin reservas las referencias tipicas de este estilo, desde la cámara sobre el hombro hasta la escasez deliberada de munición. Sin embargo, conserva un rasgo distintivo de sus antecesoras: el gusto por investigar el entorno para desentrañar secretos. Esta fusión entre exploración pausada y tensión constante define el tono general de la experiencia y marca la pauta para las horas siguientes.
Historia
Encarnas a Calvin Rafferty, un hombre cuya única motivación es rescatar a Faye Bennett, su compañera, cuya alma quedó atrapada en un plano onírico tras un ritual fallido. La trama plantea un objetivo íntimo y directo, alejado de las tramas corales de la entrega anterior, lo que permite una narrativa más concentrada y emocionalmente legible.
Mientras recorres los distritos inundados, vas encontrando manuscritos, diarios de cultistas y testimonios que revelan cómo la sociedad local sucumbió ante la influencia de una entidad primigenia. No es necesario haber jugado la primera entrega para comprender el conflicto, ya que la historia se sostiene de manera autónoma, aunque los conocedores del universo de H.P. Lovecraft apreciarán guiños adicionales repartidos por el escenario.
El ritmo narrativo se apoya tanto en escenas dirigidas como en el descubrimiento silencioso de documentos, lo que evita que la trama principal se sienta apresurada. Aunque las decisiones dialogadas son escasas, la ausencia de ramificaciones profundas permite una cohesión mayor entre la exploración y el desarrollo de los acontecimientos, algo que beneficia al conjunto general de la obra.

Modo de juego
El desplazamiento se realiza en tercera persona, recorriendo un mapa semiabierto interconectado mediante atajos, diques derruidos y trayectos en lancha. La exploración recompensa con suministros escasos, por lo que administrar el inventario se vuelve una decisión constante entre munición, medicinas y componentes de fabricación.
El sistema de deducción, heredado de las aventuras detectivescas del estudio, permanece disponible pero de forma opcional. Completar la ruta principal centrándote solo en la supervivencia es posible, aunque resolver los casos secundarios abre rutas más seguras y mejoras permanentes de equipamiento. Esta libertad permite adaptar el ritmo según la preferencia de cada jugador.
Los refugios distribuidos por la ciudad funcionan como puntos de descanso donde reorganizar el equipamiento, fabricar objetos y planificar la siguiente incursión. Esta estructura, sumada a los atajos que se desbloquean progresivamente, otorga una sensación de avance constante sin recurrir a la repetición excesiva de recorridos ya conocidos.
Personajes
Calvin transmite un desgaste emocional constante, equilibrado por un pragmatismo necesario para operar armamento pesado y fabricar remedios improvisados. Su devoción por Faye funciona como motor narrativo y otorga peso a cada decisión que toma dentro de la ciudad sumergida.
Los habitantes que sobreviven en Arkham aportan una capa de excentricidad y desasosiego. Entre cultistas, pescadores transformados por la influencia de criaturas abisales y eruditos que prefirieron perder la razón antes que ignorar la verdad, el elenco secundario construye un tejido social creíble que refuerza la sensación de comunidad al borde del colapso.
Las interpretaciones de voz logran transmitir con solvencia el agotamiento físico y mental de cada figura, aunque algunas animaciones faciales resultan menos expresivas en los momentos de mayor carga dramática. Aun así, el conjunto de personajes secundarios aporta variedad suficiente para que cada encuentro se sienta distinto al anterior.

Armas
El arsenal recrea con fidelidad la época, incluyendo pistolas de calibre estándar, escopetas de cañón recortado, fusiles de cerrojo y explosivos artesanales. Cada arma transmite un peso mecánico contundente que exige precisión bajo presión, especialmente cuando la munición escasea.
Dado que los recursos son limitados, el combate cuerpo a cuerpo se convierte en un recurso habitual para rematar enemigos derribados. Un banco de trabajo permite aplicar mejoras funcionales, como aumentar la capacidad del cargador, reducir el retroceso o incrementar el daño crítico contra los puntos débiles de las criaturas.
La escasez de proyectiles obliga a evaluar cada enfrentamiento antes de iniciar el disparo, favoreciendo la retirada táctica sobre la confrontación directa. Esta filosofía de diseño refuerza la idea de que el protagonista no es un combatiente experimentado, sino un superviviente que recurre a la violencia únicamente cuando no existe otra alternativa.

Desafíos
Las criaturas conocidas como los Slither animan cadáveres y desplazan sus puntos débiles de forma errática, lo que exige precisión quirúrgica en pasillos estrechos. Otros enfrentamientos resultan más convenientes de evitar, favoreciendo la retirada y el reajuste de equipamiento en un refugio seguro.
El componente de investigación aporta acertijos ambientales bien integrados en el diseño de niveles, como descifrar códigos mediante pistas repartidas por las habitaciones o accionar mecanismos para drenar secciones anegadas. La dificultad está calibrada para ofrecer un reto intelectual gratificante sin frenar el ritmo de la acción.
Los encuentros contra grupos numerosos representan el mayor examen de habilidad, ya que exigen priorizar objetivos, administrar el espacio disponible y decidir con rapidez cuándo retroceder. Esta tensión constante, sostenida a lo largo de toda la campaña, es uno de los aspectos que mejor logra transmitir la vulnerabilidad propia del género.
Gráficos y sonido
El motor gráfico utilizado logra reflejos de agua convincentes sobre el asfalto desgastado, iluminación volumétrica que atraviesa la niebla costera y texturas orgánicas en las criaturas. La dirección de arte captura con acierto la estética decadente de la década de 1920 combinada con elementos aberrantes.
El diseño sonoro resulta determinante para sostener la tensión. Crujidos de maderas sumergidas, ecos distantes y una partitura disonante compuesta por cuerdas y texturas electrónicas mantienen un estado constante de alerta. El doblaje transmite con solvencia el pánico y la desesperación de los personajes involucrados.
El rendimiento técnico se mantiene estable en la mayoría de las plataformas, con opciones que permiten priorizar resolución o fluidez según el equipo disponible. Algunas caídas puntuales de fotogramas aparecen durante los combates más intensos, aunque no llegan a comprometer la experiencia general del jugador.

Juegos similares
Quienes disfruten de la mezcla entre exploración pausada y horror cósmico encontrarán puntos en común con The Shore, título que también sitúa al jugador ante una isla dominada por entidades primigenias y un ambiente de aislamiento opresivo. La comparación resulta pertinente por el énfasis compartido en la atmósfera y el descubrimiento gradual de secretos ancestrales.
Otra referencia cercana es Dyer Expedition, que comparte la ambientación lovecraftiana y la exploración de escenarios hostiles cargados de misterio. Asimismo, Flesh Made Fear resulta afín por su apuesta directa hacia el horror de supervivencia clásico, con gestión estricta de recursos y enfrentamientos tensos similares a los descritos en este análisis.
Conclusión
The Sinking City 2 logra reinventar la propuesta original sin renunciar a su identidad. La combinación entre supervivencia, gestión de recursos y un componente investigativo opcional construye una experiencia coherente y bien equilibrada dentro del terror lovecraftiano.
El resultado es una obra sólida, con una atmósfera cuidada y un diseño de niveles que recompensa la exploración meticulosa. Para los aficionados al género, representa una alternativa recomendable frente a otras propuestas similares del mercado actual.
Quienes busquen una experiencia que combine tensión constante, administración cuidadosa de recursos y un trasfondo narrativo cargado de misterio encontrarán en esta entrega un motivo suficiente para adentrarse en las calles anegadas de Arkham.
Pros
- Ambientación lovecraftiana con una dirección de arte cuidada
- Gestión de recursos que aporta tensión constante
- Investigación opcional que enriquece la progresión sin obligar al jugador
- Diseño sonoro inmersivo y coherente con la atmósfera
Contras
- Exigencia de hardware elevada para un rendimiento óptimo
- Movilidad del personaje algo rígida en combates numerosos
- Variedad de enemigos limitada en las primeras horas
Requisitos mínimos
- Sistema operativo Windows 11 de 64 bits
- Procesador Intel Core i7-8700K o AMD Ryzen 5 3600X
- Memoria RAM de 16 GB
- Tarjeta gráfica NVIDIA GeForce GTX 1070 o AMD RX 5700 con 8 GB de VRAM
- DirectX versión 12
- Almacenamiento de 70 GB en unidad de estado sólido
Disponibilidad
El título llegó el 18 de agosto de 2026 a PC en Steam, y en las consolas PlayStation 5 y Xbox Series X/S.